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Si estas buscando las mejores oraciones porque necesitas hacer una súplica a Dios o porque simplemente quieres agradecer las muchísimas bendiciones que te está otorgando la vida te recomiendo que sigas leyendo. Nuestras oraciones católicas están en Español y podrás usarlas cada vez que lo necesites, sea cual sea el momento elegido y de la forma que quieras.

Aquí podrás encontrar oraciones pero también salmos,versículos, rezos e incluso información de santos, santas y vírgenes.

¿Que es la oración?

La oración es el acto religioso con el que nos comunicamos con Dios. La oración es entre nosotros y Dios y no se debe realizar para impersionar a los demás. No tendremos la actitud correcta si lo que buscamos es que los demás nos vean y admiren nuestras palabras. Al orar, nuestra intención debe ser pasar tiempo con Dios y hablarle desde lo más profundo de nuestro corazón. En la oración podemos decirle a Dios todo: nuestros sentimientos, nuestras frustraciones, nuestras preocupaciones, nuestros sueños … Podemos agradecer a Dios por lo que ha hecho y pedir su ayuda para nuestras vidas y las vidas de los demás (Filipenses 4:6-7)

Es cierto que nuestro Padre sabe de antemano lo que necesitamos, pero como a todo buen padre, a él le encanta escuchar la voz de sus hijos. Así pues, el objeto de la oración debe ser fortalecer nuestra relación con Dios, acercarnos a él, pasar tiempo en su presencia y compartir con él lo que ocupa nuestro pensamiento y nuestro corazón .

La oración no es un ritual que depende de cerrar los ojos y poner cara de santo, tampoco tenemos que  sentarnos, tumbarnos o arrodillarnos. Podemos orar mientras caminamos, conducimos, descansamos o trabajamos. Dios responde a un grito de ayuda  en medio de una tarde ocupada, tal como lo hace a un tiempo de oración enfocado después de leer las Escrituras en la mañana. En definitiva, orar no tiene que ser complicado puesto que Dios acepta y se deleita con cualquier palabra simple que le ofrezcamos siempre que sea sincera.

¿Qué dice la Biblia de la oración?

A través de la Biblia observamos que orar es hablar con Dios. Cuando oramos abrimos nuestro corazón a Dios para contarle cómo nos sentimos y todo lo que nos preocupa. Sabrás con confianza que Dios puede escucharte cuando oras, ¡así que abre esa línea de comunicación! ¡Ora, sabiendo que no importa cuán lejos vayas, tu conexión con Él nunca se puede perder!

Si lees el Evangelio, encontrarás muchas  exhortaciones a la oración. Un ejemplo es la primera mitad del capítulo 11 de San Lucas. Es interesante darse cuenta que Jesucristo no insiste tanto en la obligación de la oración como en su necesidad. En definitiva, hay bastantes mandatos del sagrado libro que nos dicen como actuar mediante la oración:

Oren el uno por el otro
"Jesús nos dio un ejemplo sobre qué orar. Él oró por sus discípulos y por cada generación venidera que lo seguiría. Su oración fue que Dios los protegiera y fortaleciera mientras estuvieran en este mundo. Jesús también oró por aquellos que llegarían a creer en Él a través del mensaje del Evangelio" (Juan 17).

Ora con fe
“Es imposible agradar a Dios sin fe. Cualquiera que quiera venir a él debe creer que hay un Dios y que recompensa a quienes lo buscan sinceramente ” (Hebreos 11: 6).

Ora con adoración y reverencia.“¡Exalta al SEÑOR nuestro Dios! ¡Inclínate ante sus pies, porque él es santo!”(Salmo 99: 5). “’Sí, Señor’, dijo el hombre, ‘¡Creo!’ Y adoró a Jesús ”(Juan 9:38).

En Mateo 6:5-8, Jesús habla sobre la oración y dice:

Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

¿Para que sirve orar?

En este mundo, donde entablar conversación es el principio de la amistad, la oración está llamada a ser diálogo con Dios, donde se forja la principal de las virtudes: la caridad, verdadera amistad con Dios, que se convierte así en el ser amado sobre todas las cosas. Diálogo donde se entrecruzan las “cosas” de Dios y nuestra vida. A primera vista, esto podría parecer imposible, lo sería sin la ayuda divina, pero la gracia de Dios no falta para hacerlo posible.

Además, así como el amor de Dios conlleva el amor al prójimo también la oración se extiende a pedir por los demás, vivos o difuntos.

Una primera aproximación  para responder  a la pregunta de para que sirve rezar, debemos tener en cuenta los cuatro “tipos” de oración. Así encontramos que la oración sirve a cuatro propósitos:

Para que una oración al momento de llevarla a cabo sea totalmente efectiva, tiene que tener como base al menos uno de los siguientes propósitos:

Adoración

Reconocer a Dios y su soberanía es algo que siempre ha estado presente en todas las religiones y por eso de debe de adorar.

Agradecimiento o reconocimiento

Está estrechamente unida a la anterior. En justicia no podemos devolverle lo que nos ha dado –que es todo, empezando por la vida misma-, pero sí podemos y debemos agradecérselo, máxime cuando por la fe y la esperanza sabemos que nos prepara una vida eterna gloriosa.

Arrepentimiento

El hijo pródigo de la parábola volvió a casa diciendo que había pecado “contra el cielo y contra ti”. “El cielo” era uno de los muchos términos con que los judíos se referían a Dios. Se pone en primer lugar porque el pecado es siempre una ofensa a Dios. El arrepentimiento del pecado  cuando es sincera se dirige a Dios, y se traduce entonces en una oración de arrepentimiento.

Petición

Es el propósito más mencionado en el Evangelio y, al mismo tiempo, el más difícil de explicar, ya que es evidente que no siempre obtenemos lo que pedimos. Aquí, debemos tener en cuenta que la jerarquía de valores de Dios no siempre coincide con la nuestra. A menudo queremos (y pedimos) una vida pacífica y próspera; pero lo que Dios quiere en primer lugar es nuestra salvación.

En lo referente a la salvación es donde se puede ver con más claridad la eficacia de la oración y las consecuencias de no llevarla a cabo. Un  ejemplo son las palabras de Cristo en el huerto de los olivos: orad para que no caigáis en la tentación. La historia de las negaciones de Pedro habría sido más que probablemente distinta si hubiera cumplido la petición del Señor en vez de dormirse.

En todo caso, la oración es que sea perseverante, y por eso Dios quiere ver nuestra perseverancia en la oración antes de cumplir lo pedido. ¿Y hasta entonces el no hace nada? Pues sí que hace: da la ayuda necesaria para esa perseverancia.

¿Por qué es bueno y debemos orar? 9 poderosas razones 

Debemos orar porque la oración nos acerca a Dios, nos fortalece y nos prepara para enfrentar las dificultades de la vida. La oración es el arma más poderosa del creyente,. El verdadero Dios realmente escucha la oración. Si rezamos de la manera correcta y por las cosas apropiadas, él prestará atención. De hecho, nos insta a acercarnos a él.

1. Paz y tranquilidad de espíritu

Cuando surgen problemas y desafíos en su vida, ¿se siente abrumado por la ansiedad? La Biblia nos anima a “orar constantemente” en momentos como este y a dejar que nuestras “peticiones se den a conocer a Dios”.

Una oración es mucho más de lo que nos podemos llegar a imaginar porque las oraciones nos llenan de paz sobre todo en los peores momentos que por desgracia, están presentes en la vida. Momentos de angustia, que todo nos sale mal y parece que estamos tocando techo se verán apaciguados con unas buenas oraciones.

2. Fuerza para enfrentar desafíos

¿Se enfrenta a un estrés extremo, tal vez incluso circunstancias trágicas o potencialmente mortales? Orar al “Dios de todo consuelo” puede traer un inmenso alivio. La Biblia dice que “nos consuela en todas nuestras pruebas”

3. Nos desbloquea

La oración nos desbloquea, pero solo cuando oramos sinceramente y reconocemos y confesamos nuestro pecado. Cuando guardamos silencio, no tenemos fuerzas y nuestra culpa permanece. Cuando oramos honestamente, estamos energizados y Dios nos da confianza, confianza y libertad.

4. Atrae a Dios

Cuando tratamos con nuestro pecado y nuestro corazón, Dios escucha nuestras oraciones y actúa en nuestro nombre. Dejar las cosas sin resolver nos dificulta ser honestos, decepcionados y vulnerables, lo que hace que nuestras oraciones se distraigan o no sean genuinas.

5. Recibimos la sabiduría de Dios

Algunas decisiones que tomamos pueden afectarnos permanentemente a nosotros y a nuestros seres queridos. ¿Cómo podemos tomar decisiones sabias? La Biblia dice: “Si alguno de ustedes carece de sabiduría [especialmente al tratar con pruebas], que siga pidiéndole a Dios, porque él da generosamente a todos y sin reproches, y se le dará

6. Mueve a los ángeles

Cuando tratamos con nuestro pecado y nuestra alma, Dios escucha nuestras oraciones y actúa en nuestro nombre. Dejar las cosas sin resolver nos dificulta ser honestos, decepcionados y vulnerables, lo que hace que nuestras oraciones se distraigan o no sean genuinas. La oración inicia la acción angelical en nuestro nombre.

7. Ataca a los demonios

La oración es un arma que ataca y derrota las fuerzas espirituales del mal. No estábamos destinados a vivir nuestras vidas cristianas en defensa. La armadura de Dios ofrece protección, pero también nos permite tomar nuestra posición y luchar contra las fuerzas espirituales oscuras.

8. Transforma a los demás

Orar por los demás cambia el curso de su vida. Puede que ni siquiera sepan por qué, pero es verdad. Nuestras oraciones pueden dar coraje a los demás, influir en sus decisiones y cambiar sus resultados.

9. Beneficia a la salud

Se ha podido demostrar en base a muchos estudios que las personas que oran todos los días son más felices e incluso, viven muchos más años por la paz interior que perciben.

Diferencia entre orar y rezar

Por rezar se entiende el echo de repetir una oración como por ejemplo, hacemos y nos enseñan desde pequeños con “El Padre nuestro”. El acto va destinado a una entidad santa, como Dios, los ángeles o santos, oraciones y plegarias religiosas.

El rezo se suele hacer en comunidad (en grupo) Los sacerdotes conocen esta distinción, por lo que siempre que piden orar es en silencio, para uno mismo, mientras que cuando piden rezar es en voz alta, para que se pueda escuchar.

Orar por su parte es algo mucho más íntimo y personal. Es nuestra manera de querer conectar con nuestro Dios y poder desahogarnos con él, contarle nuestras inquietudes, nuestros problemas, etc. Orar es dirigirse mental u oralmente a una divinidad y suele hacerse para pedir algo o por alguien, aunque no siempre es el caso.  Orar se realiza para buscar a Dios para agradecerle por lo recibido o pedir su intercesión en alguna situación determinada y se suele realizar de forma personal y en silencio.

 ¿Cuál es la oración diaria más poderosa?

Dios  nunca nos dejará desamparados, nunca lo haría y nunca lo hará. Si queremos transmitir nuestras alabanzas a Dios, el camino correcto hacia él deben ser las oraciones. Unas palabras en cada rezo crearán un puente de unión que nos conducirá directamente a nuestro padre todopoderoso.

Las oraciones que están llenas de alabanzas a Dios son las más bonitas, poderosas y efectivas. ¿Quieres una que te lleve directa al cielo? Nosotros creemos e esta es la más poderosa y bonita.

Oh Espíritu Santo, Amor del Padre, y del Hijo,

Quiero que me inpíres siempre para saber que debo pensar, cuando y donde. Cómo debo hablar, cuando debo callar, que debo hacer…

Para que recibas la gloria de Dios, de sus almas y como siempre, de mi propia Santificación.

Para obtener la gloria de Dios, bien de sus almas y de mi propia Santificación.

Querido Espíritu Santo, agenciarme agudeza y vistosidad para siempre poder entender y poder tener una capacidad de retención grande. Ser sutil para guiarme por tus caminos, interpretarlos y compartir tu gracia divina con mis hermanos en la tierra.

Dame fueras para empezar la dirección correcta.

Amén.